jueves, 26 de marzo de 2009

Educación sexual en horario infantil

La pasada semana, la Conferencia Episcopal Española presentó una campaña contraria a la reforma de la Ley del Aborto. Entre las críticas que recibieron, muchos dicen que de esta forma la Iglesia entra en un debate que no le incumbe y que sigue un camino distinto al de la sociedad; además, se ha dicho que el alto coste de la campaña debería emplearse en asuntos más urgentes, sobre todo con los tiempos que corren.


El Reino Unido inicia hoy un debate bien diferente. El Broadcast Commitee of Advertising Practice (BCAP), órgano regulador de la publicidad en los medios, ha propuesto emitir anuncios sobre métodos anticonceptivos y sobre el aborto también en horario infantil tanto en radio como en televisión, para mejorar la educación sexual y poner freno a la alta tasa de embarazos de menores de edad, asunto que preocupa al Gobierno de las islas, según recoge el diario británico The Guardian.

En el modelo audiovisual británico, envidia de medio mundo, no se permite la emisión de este tipo de contenidos antes de las nueve de la noche. Ahora pretende romperse esa barrera horaria para dar una mejor información sexual y sobre el embarazo.

Que se lleve a cabo esta reforma en los códigos publicitarios británicos depende de los usuarios, que darán su opinión a través de una consulta lanzada hoy mismo por el BCAP. Y para que la iniciativa no sea un desmadre y las compañías no abusen de ella, la rigurosa Advertising Standards Authority (ASA), encargada de defender a los usuarios frente a la publicidad engañosa o irresponsable, sería también la responsable de asegurar que estos nuevos anuncios cumplan, a rajatabla, sus principios básicos: legalidad, decencia, honestidad y veracidad.

En España, algunas campañas gubernamentales, como las de la DGT contra el consumo de alcohol a la hora de conducir o la de la Ley antitabaco, han provocado cierto alboroto en los últimos años. En el Reino Unido también este nuevo proyecto ha suscitado quejas, aunque allí el sentido de servicio público atribuido a la televisión parece ser bastante mayor. ¿No deben los entes públicos, sobre todo estos y no los privados, dar cabida a este tipo de campañas? ¿No es función de las administraciones 'educar' a la sociedad en este tipo de materias? 

miércoles, 25 de marzo de 2009

Batacazo de la prensa

Los datos ofrecidos por la Oficina de Justificación de la Disfusión (OJD) son verdaderamente alarmantes para las cabeceras de tirada nacional, que por segundo mes consecutivo sufren un descenso en número de lectores. Las cifras de difusión y venta en quiscos de febrero de 2009 muestran, en comparación con el mimo mes del año anterior, un auténtico batacazo de la prensa. Sólo ABC tiene algo de que presumir.


El País se lleva la peor parte: pierde en difusión 53.200 ejemplares y se queda en 430.177, con respecto a febrero de 2008. En cuanto a la venta en quioscos, algo similar: baja 51.226 ejemplares, quedándose en 303.125 unidades vendidas.

El Mundo baja 17.076 ejemplares en difusión, hasta los 326.856, y 17.164 ejemplares vendidos, hasta los 217.393. La Razón, por su parte, pierde 47.615 ejemplares en difusión (141.328) y 25.554 unidades vendidas (103.679).

La excepción es ABC, único diario que ha conseguido un resultado positivo en el último año: aumenta su difusión en 27.856 ejemplares, hasta situarse en los 280.166; en ventas ha ganado 15.929 ejemplares, hasta los 157.399 números.

Público, por último, alcanzó en febrero una difusión media de 76.420 ejemplares, lo que supone un incremento del 0,9% con respecto al mismo mes del año anterior.

Datos de difusión:


Datos de venta en quioscos:

Fuente: PRNoticias

Resultados nada optimistas, sin duda. No obstante, todos sacan pecho y cada uno barre para su casa.




lunes, 16 de marzo de 2009

Comenzamos


Desde bien pequeño me ha fascinado el mundo de la edición impresa. Empecé compartiendo con mi hermana una suscripción a la revista infantil 'Caracola' (Bayard Revistas) y cuando nos hicimos algo más mayores nos pasamos a 'Reportero Doc', de la misma editorial. No recuerdo bien cuándo decidí que quería dedicarme, definitivamente, a esto del periodismo, pero diría que fue con unos once años. Más o menos cuando empecé a hurgar en las páginas de los periódicos; especialmente los generosos domingos.

Ahora trabajo los domingos. Muchos ya sabréis que esta profesión no sabe ni de horarios ni de días de guardar. Por eso cuando nos preguntan si somos periodistas las 24 horas del día me gusta responder, sin titubear, que sí. Aparentemente no tiene nada de malo.

Menos en estos difíciles tiempos en los que hay que rascar en cualquier sitio para no perder comba. La crisis está pegando fuerte en las redacciones y aquí el que no corre vuela.

Es uno de los muchos problemas que como cualquier profesión tiene esta, tan hermosa, tan adictiva y tan compleja. De ella vengo a hablar. Y como dicen los de informativos, esto es Generación Gutenberg, comenzamos.