miércoles, 27 de mayo de 2009

Pedro Almodóvar responde a Carlos Boyero-Borja Hermoso


'Los abrazos rotos', el último filme de Pedro Almodóvar, ha pasado por el Festival Internacional de Cine de Cannes con más pena que gloria en cuanto a galardones se refiere, a pesar del entusiasmo que despierta el director manchego en tierras galas. Ya lo dijo él mismo en una rueda de prensa posterior a la proyección de su cinta: "Francia es el país que mejor me trata, tanto en la taquilla como en lo que se escribe; se me trata mejor aquí que en España, los periodistas escriben con menos prejuicios".

Fue su primera muestra de enfado con Carlos Boyero, crítico del diario El País, y por extensión con Borja Hermoso, jefe de Cultura del rotativo. El primero, tras el estreno en España de 'Los abrazos rotos', escribía:
[...] Y los sentimientos pretenden estar en carne viva, pero como si ves llover. Y lo que observas y lo que oyes te suena a satisfecho onanismo mental. Y no te crees nada, aunque el envoltorio del vacío intente ser solemne y de diseño. Y los intérpretes están inanes o lamentables. La única sensación que permanece de principio a fin es la del tedio. Y dices: todo esto, ¿para qué?
Ya en Cannes, Boyero se negó a ver de nuevo la película de Almodóvar:
[...] Como entre mis problemas no está el del masoquismo, ya la he visto en España, no quiero volver a pasar dos horas horrorosas [...]
Por eso ahora, en su blog, Pedro Almodóvar ha cargado las tintas contra la crítica de El País. Primero arremete contra el estilo de Carlos Boyero:
[...] mi única sorpresa es esa extraña muestra de pudor de Boyero utilizando el indefinido "alguien me comentaba...". Cuando leo u oigo "alguien me ha dicho, o me ha comentado..." como preámbulo de cualquier barbaridad, pienso inevitablemente en el periodismo basura. Es uno de sus latiguillos. [...] El problema es que Boyero no escribió una crítica de 'Los abrazos rotos'. Al texto que esbozó en su periódico se le puede calificar de cualquier cosa excepto de crítica cinematográfica. Un hombre que emplea el 75 por ciento del espacio para despotricar sobre mi persona (lo que ni siquiera es una novedad, porque lleva casi treinta años haciéndolo), y alrededor del 25 por ciento para despachar la película diciendo cosas como que la interpretación de los actores es "inane y lamentable" (dos de sus adjetivos favoritos) sin mostrar un sólo ejemplo que nos ayude a entenderle... Un texto en el que casi no habla de la película y por supuesto no aporta la más mínima razón en la que basar el tedio infinito que le provoca... Un texto así no es una crítica. Es una no-crítica. Y justamente cuando alguien expresa una declaración de tamaña hostilidad hacia mí lo último que su periódico debe hacer es encargarle la crítica o lo que sea de mi última película, si pretende respetar el principio de imparcialidad. Él tiene todo el derecho a escribir su opinión, pero debería publicarse en otro apartado del periódico. Es una impostura llamarle y pagarle como si fuera una crítica, porque no lo es.
[...] A estas alturas me pregunto, ¿es posible que el diario El País no encuentre a nadie mejor para enviar al festival de Cannes, el festival de cine más importante del mundo? Alguien que ame de verdad el cine, que no se queje de los horarios ni de los camareros franceses, que se excite ante la mera posibilidad de poder ver la última película de Coppola, de Tarantino, Jane Campion, Resnais, Park Chan-Wook, Ang Lee, Haneke, Lars Von Trier, etc., aunque alguna le decepcione, por supuesto. Alguien que disfrute viendo antes que ningún otro cinéfilo las películas de la próxima temporada, que en algunos casos ni siquiera llegarán a nuestras pantallas. Alguien que no reconozca que es subjetivo y prejuicioso (Boyero, dixit). Alguien que si bien no debe estar obligado a hablar bien de las películas de su país, al menos no debería esforzarse denodadamente por hundirlas. Alguien capaz de ver hasta el final la última película de Abbas Kiarostami (en el último Festival de Cine de Venecia, Boyero tuvo el cinismo de reconocer que no llegó a ver entera la película del director iraní, que se salió antes, sin que ello le impidiera escribir la crítica. Que nadie me venga diciendo que esto es libertad de expresión. Con razón, aquella hazaña mereció la sanción de varios intelectuales, encabezados por el nada sospechoso Víctor Erice, para el cual el gesto del crítico fue un verdadero insulto). Alguien que diga la verdad de lo que ve, de lo que oye, de lo que lee. Es muy sencillo, alguien que disfrute viendo cine y no machacando todo aquello que no es sino la proyección de sus propios fantasmas. Y si sabe adjetivar y no hace gala de un estilo literario macarra y amarillista, pues mucho mejor [...].
Y sobre Borja Hermoso, dice lo siguiente:
[...] En cualquier caso, su función (le he leído lo imprescindible para poder escribir esto con algo de fundamento) parece haber sido la de apoyar a su amigo Carlos Boyero en esta operación de acoso y derribo parásito en la que llevan empeñados tantos años (por razón de edad más Boyero que Hermoso). Pero dada la connivencia de ambos sujetos la dirección de El País carga con toda la responsabilidad, del mismo modo que los obispos son responsables de lo que Federico Jiménez Losantos escupe en la Cope [...].
No quiero detenerme en quién se lleva el gato al agua en esta particular batalla dialéctica, sino en la tarea del crítico y del periodista cultural. Dice Almodóvar que El País debería buscar a alguien que no se califique a sí mismo como "subjetivo y prejuicioso". Sobre lo segundo estoy de acuerdo; los prejuicios suelen acabar en falacias. Sobre lo primero, no tanto: ¿Es posible valorar una obra de arte sin subjetividad?

Lo primero de todo, la crítica periodística es un género de opinión. La misión principal del crítico es valorar la obra que se le presenta, con el fin de informar, orientar y educar al lector. Y aunque para ello debe incluir elementos informativos, el texto estará construido casi en su totalidad sobre juicios del propio periodista. Juicios razonados, argumentos lógicos y sólidos, en función de su propio criterio y desprendiéndose siempre de cualquier tipo de interés o debilidad personales y sin buscar ni el elogio gratuito ni la ridiculización de obra y autor . Pero juicios, opiniones, valoraciones subjetivas al fin y al cabo.

Tomando esas directrices básicas, me pregunto si realmente existe una buena labor crítica en los medios de comunicación españoles. Y no temo a decir que sí con algún que otro matiz. 

Primero, el lenguaje excesivamente barroco y rimbombante usado con demasiada frecuencia por el crítico. Y segundo, que en no pocas ocasiones los intereses del medio –a veces editor, en ocasiones productor del artista-obra– juegan mucho en la valoración final. Aunque en estas ocasiones la crítica no suele ir firmada. Un alivio.

jueves, 21 de mayo de 2009

Madrid-Bruselas

Fotografía: Remon Rijper.

Me voy unos días a Bruselas a visitar a un auténtico periodista de raza que en su blog ¿Y si el cine empieza en la Red? nos maravilla, día a día, con lo mejor del celuloide. Nos vemos a la vuelta.

miércoles, 20 de mayo de 2009

¿Cuánto vale un periodista?

Muy, muy poco. O eso piensa Robert G. Picard, economista dedicado al estudio de la industria de los medios de comunicación. En un breve ensayo publicado este martes 19 de mayo en The Christian Science Monitor, Picard explica "por qué un periodista merece cobrar poco".

"Actualmente, los periodistas merecen cobrar poco. Lo salarios son una compensación por la creación de valor. Y los periodistas no están creando mucho valor hoy en día. Hasta que entiendan esto, ni el blogging, ni el twittering ni los micropagos van a resolver sus fallidos modelos de negocio".
Para Picard hubo un tiempo en que la importancia de la información periodística descansaba en su valor funcional (dar a conocer información e ideas) y emocional (hacer que el lector se sienta parte de una comunidad, que se identifique con ciertas posiciones, que se reafirme, que tenga una sensación de seguridad y que incluso tenga la posibilidad de expresar sus propias ideas). Hoy, según Picard, eso carece de valor dada la abundancia de información circulando por el mundo.

Su solución pasa por mejorar la forma de transmisión del conocimiento. ¿Cómo? Recurriendo a tres históricas destrezas del profesional de la información: acceder a las fuentes a las que los ciudadanos no tienen acceso, una mejor selección de los contenidos y una presentación efectiva de los mismos. ¿Por qué? Porque la revolución tecnológica ha permitido que cualquier persona pueda hacer esas 'mismas' tareas. Y, más aún, ofrecerlas de forma gratuita al resto.

En definitiva, calidad frente a cantidad, algo de lo que hemos hablando últimamente en el blog de Rafael Díaz Arias. Como bien indica Rafael, la información online sigue procediendo en su inmensa mayoría de las principales agencias, periódicos, radios y televisiones. Los medios digitales únicamente se dedican a reproducirla tal cual. ¿Cómo es posible que, a estas alturas, estos no sean capaces de producir contenidos propios y de calidad recurriendo a esos tres pilares básicos de Picard?

Los medios digitales siguen siendo, en este sentido, versiones online de los periódicos impresos y las radios y televisiones convencionales. Han ido incluyendo las últimas herramientas de la Red, sí, pero continúa imponiéndose la inmediatez y la necesidad de contarlo todo y más. Nadie quiere ser el último y nadie quiere dejarse algo en el tintero. Los lectores, las audiencias así lo quieren. ¿Seremos capaces de cambiar, antes que el modelo o tratamiento informativo, estos hábitos de consumo?


lunes, 18 de mayo de 2009

Chabolas, gitanos y periodismo

Jorge Casanova es reportero en La Voz de Galicia, y Ven que te llevo es el 'making off' de sus reportajes.

El pasado 19 de abril publicó un reportaje sobre miembros de comunidades gitanas que han abandonado sus chabolas para trasladarse al centro de la ciudad y alquilar un piso y completar así lo que llaman su "normalización". Cuenta Casanova en su blog que para preparar su texto entrevistó a familias de A Coruña y Lugo. Estuvo en Penamoa, el poblado chabolista de la ciudad herculina. "La primera persona a la que me dirigí me preguntó si era de Callejeros", dice el periodista. Reconoce que el título del programa fue nombrado en numerosas ocasiones por los protagonistas de su historia.

El reportaje de Callejeros (Cuatro) es duro, muy duro. Se muestra un espacio denigrante, ennegrecido, sucio e inhóspito. Ratas, aguas fecales, basura, mucha basura, droga y mucha más droga. Para Jorge Casanova, entre la realidad y la ficción.

[...] El famoso programa que ha creado escuela en la parrilla más reciente salió a relucir cada vez que hablé con alguien de Penamoa y varias veces en Lugo: "Nos hicieron polvo". Era la opinión mayoritaria. Claro que la gente con la que hablé estaba buscando su salida del poblado o ya lo había hecho. Querían normalizarse, no pervivir en aquello. Y se quedaron de piedra cuando vieron la peor realidad por televisión. Efectivamente, muchas veces la verdad tiene una cara desagradable que puede que no enfoquemos bien cuando estamos encima. Pero la verdad no lo es tanto cuando es el periodista quien la provoca. Yo no lo vi, sólo digo lo que los gitanos me contaron. Y aquel día en Penamoa el programa financió unas cuantas papelinas y se llevó imágenes y palabras pagadas. ¿Eran de verdad? ¿las hubieran tenido sin dinero? ¿así es cómo hay que juzgar esos programas? Depende de cuánto le pagues a quién podría hacer o decir cualquier cosa. Me sentí mal cada vez que la conversación llegaba el asunto Callejeros. Por corporativismo.
Luego llega la historia de Rogelio, "el parado que recogía pelotas de golf". Nuevo encuentro con los Callejeros de Cuatro.
El otro falso déjà vu fue recibir la llamada de periodistas de la televisión pidiéndome el contacto de Rogelio: "Es que estamos haciendo un reportaje sobre la crisis". Normalmente, si el contacto está de acuerdo facilito el teléfono a quien me lo pide. Sin embargo, llegar hasta esas personas a veces es sencillo, pero otras extremadamente complicado. El teléfono es un pequeño tesoro que ha requerido horas de trabajo y que luego alguien te pide alegremente desde una oficina. Nunca te llama un periodista de prensa. Normalmente es una televisión. ¿Es que nunca van a la calle? Sí, sí que van. Cuando hacen Callejeros.
Y no seré yo quien critique estos programas, tan dignos y tan buenos entre toda la mediocridad que rellena la parrilla, pero sí creo que en ocasiones el periodismo escrito y el televisivo son cosas muy diferentes. 

domingo, 17 de mayo de 2009

Día das Letras Galegas en la prensa gallega

Aprovechando el Día das Letras Galegas, el Sindicato de Xornalistas de Galicia (SXG) ha denunciado que el uso del gallego en los medios gallegos "es todavía una rareza". En este sentido, reclama que las subvenciones públicas que estos reciben anualmente con la "excusa" del fomento del uso de esta lengua "estén condicionadas a un uso real del mismo".

Además, el Sindicato ha criticado "la hipocresía de las portadas del 17 de mayo". Afirma que en esta fecha "salen a la calle mayoritariamente en gallego, como sucede todos los años". Y aunque valora "positivamente esta costumbre", la tilda de "práctica hipócrita" porque "la realidad del día a día es bien diferente".
"[...] son muchos los afiliados del SXG que quieren escribir más noticias en gallego pero que no pueden hacer debido a las políticas empresariales que favorecen al castellano en todas las áreas temáticas que no sean, sobre todo, cultura u opinión. El Sindicato respeta la total libertad de las empresas para escoger el idioma en el que publican. Sin embargo, el SXG pide a los medios un compromiso más allá del puramente estético o testimonial con el gallego, que también es la lengua de muchos de sus empleados y de la mayoría de su audiencia" [...].
Seguramente, como todos los años, hoy la prensa gallega dedicará numerosas páginas al Día y al homenajeado –este año, Ramón Piñeiro López–, todas ellas en gallego. Y, como dice el SXG, habrá muchas portadas en gallego.

El acto principal de este 17 de mayo ha sido una multitudinaria manifestación en defensa del gallego celebrada en Santiago de Compostela. En la mayoría de los diarios galaicos, al menos en sus ediciones digitales, ha sido el tema de cabecera. Y así lo han visto: unos en castellano, otros en gallego.









viernes, 15 de mayo de 2009

Campaña de Intereconomía contra la Ley del aborto

Aprobado el anteproyecto de la Ley de Salud Sexual y reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo –Ley del Aborto–, el Grupo Intereconomía ha realizado un spot contra la nueva normativa en el que un feto se dirige a la ministra de Igualdad, Bibiana Aído.




No es el primero de estas características diseñado por este Grupo, que ha desarrollado toda una campaña en defensa de ciertos valores y la familia.



Este nuevo spot es muy semejante a otro emitido por la Diócesis de Málaga en diocesis.tv.


¿Os parecen adecuadas estas campañas en medios privados?

La blogosfera, en Kindle

Amazon ha anunciado el lanzamiento de Kindle Publishing for blogs (todavía en fase 'beta'), brindando a los bloggers la posibilidad de colgar el contenido de sus bitácoras en Kindle, el ebook de la compañía estadounidense de comercio electrónico.

El autor del blog únicamente deberá  facilitar un feed RSS y los usuarios podrán conectarse y bajarse el contenido de esa bitácora, que no será gratis. Amazon, que fijará el precio de la suscripción (mensual) a cada blog según sus propios criterios, obtendrá el 70 por ciento de cada suscripción; el 30% restante será para el blogger.

Esta nueva fórmula se suma a las anteriores diseñadas por Amazon para extender el uso de su lector digital.

jueves, 14 de mayo de 2009

Un musulmán se hace cargo de la religión en la BBC

La cadena pública británica ha elegido como responsable de su programación religiosa a Aaquil Ahmed, un musulmán de 39 años. Hasta el momento, este cargo siempre había sido desempeñado por cristianos, salvo en 2001, cuando Alan Bookbinder, agnóstico, ocupó el puesto.


La noticia ha causado gran molestia en la Iglesia Anglicana, que denuncia que la voz cristiana tendrá menos presencia en el ente público tras la elección de Ahmed. Incluso algunos altos cargos de ésta se han reunido con el director general de la BBC, Mark Thompson, para manifestarle su desacuerdo con el nombramiento.

En el otro lado de la disputa, los amigos del nuevo responsable califican de "repugnante" la "desagradable campaña contra él en algunos sectores de la prensa", en declaraciones al diario británico The Independent. "Su religión no tiene nada que ver con su capacidad para elegir buenos programas; eso es una completa falacia. Durante su etapa en Channel 4 ayudó a producir algunos de los mejores contenidos religiosos para televisión, muchos de ellos sobre el cristianismo", ha dicho un antiguo compañero de Ahmed.

Aaqil Ahmed procede de Channel 4, donde diseñó aclamados y controvertidos programas sobre las diferentes creencias y temas relacionados con ellas. 'Christinanity: A history', donde diferentes personalidades públicas ofrecen una visión amena del legadio cristiano; 'The Qur'an', sobre el libro sagrado musulmán; 'Priest Idol', cuyo protagonista es un sacerdote que emplea las más modernas técnicas de marketing para atraer a los fieles a su parroquia; 'Inside the mind of the suicide bomber', con entrevistas a terroristas palestinos que fracasaron en su intento de inmolarse en territorio israelí; o 'Saving Africa's Witch Children', ganador de un premio Bafta y en el que se narra cómo los evangelistas de Nigeria mezclan la magia negra y el cristianismo y acusan a algunos niños de brujería.

Ahora desembarca en la BBC, que dispone de una amplia e interesante oferta religiosa (unas 110 horas de contenidos televisivos, según los últimos estatutos de la cadena). Sólo con echar un vistazo a su web vemos que dispone de una página especial para conocer a fondo cada doctrina. Incluso en enero de este año añadió una más: el ateísmo, a raíz de la ruidosa campaña que proclamaba que "Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida".

miércoles, 13 de mayo de 2009

Menores en los medios (1)

Un juez de Sevilla ha admitido a trámite la demanda de la Fiscalía contra Telecinco y las productoras Cuarzo Producciones y Mandarina Producciones por vulnerar la intimidad de la novia de Miguel Carcaño –asesino confeso de la joven Marta del Castillo– y una amiga de la joven fallecida, según elmundo.es. Pide para cada una de ellas indemnizaciones de 100.000 y 30.000 euros respectivamente.


Ambas chicas aparecieron en los informativos y en tres programas de la cadena de Fuencarral –'El programa de Ana Rosa, 'Rojo y Negro'  y 'Está pasando'– a raíz de la investigación de la desaparición de la joven sevillana. La primera, actual pareja de Miguel C.D., respondió a preguntas sobre su vida íntima y lo hizo, aún siendo menor de edad, con el rostro sin difuminar. Y, en todas las ocasiones, acompañada de su madre. La Fiscalía de Sevilla considera en su demanda que estas declaraciones no tenían ningún "interés público" y que su aparición en dichos espacios televisivos sólo respondía a "elementos espectaculares o morbosos".


La presencia de menores en los medios siempre crea un intenso debate. Los periodistas han de ser especialmente cuidadosos en su trato hacia éstos. Por eso, Telecinco debió cubrir la cara de estas muchachas. Sin lugar a dudas. El primer límite es la Ley.

Ahora bien, ¿qué responsabilidad debería asumir la madre de la primera de ellas, que acompañó a la joven en sus apariciones en plató? ¿Por qué permitió que la menor accediese a esas entrevistas?

Hasta el momento sólo he podido ver la noticia en elmundo.es, abc.es y publico.es. En los dos últimos, que aceptan comentarios en sus informaciones, la inmensa mayoría de los lectores están de acuerdo en criticar la actitud de Telecinco al vulnerar la ley del menor, pero sobre todo se preguntan eso: ¿Es sólo culpa de la cadena?

martes, 12 de mayo de 2009

The Washington Post llama 'severos interrogatorios' a las 'torturas' de la CIA

Paul Kane es reportero en el Congreso de los Estados Unidos para The Washington Post. En un foro online organizado por el propio diario, el periodista reconoció que el Post, que en su día acabó con la carrera política de Richard Nixon destapando el popular caso 'Watergate', no se referirá las torturas permitidas por la Administración Bush en la lucha contra el terrorismo como tal. 

He aquí la confesión:
New York, N.Y.: "¿Qué diferencia hay entre los 'severos interrogatorios' que vengo leyendo en el Post y las actuales 'torturas'? Si es la misma cosa, ¿por qué no se le llama 'tortura'? No lo entiendo. ¿Estáis haciendo resurgir la propaganda de la era Bush usando esos términos cuando ya todos sabemos con certeza que se trata de tortura, basándonos en las leyes norteamericanas e internacionales?".

Paul Kane: "No puedes llamar a alguien asesino hasta que sea culpado como tal. ¿Lo entiendes? Decimos 'supusto' asesino y este tipo de cosas por nuestra propia protección legal. Así no podremos ser culpados de difamar. Echa un vistazo a los reportajes financieros en los periódicos económicos. No vamos a hacer nada que nos conduzca a perder más dinero en estos tiempos".
The Washington Post ha informado en las últimas fechas de que al menos una docena de altos cargos del anterior Gobierno norteamericano aprobaron en el verano de 2002 el uso de torturas en los interrogatorios de la CIA a sospechosos de terrorismo. Entre esas técnicas se incluye la conocida como 'waterboarding', considerada tortura tanto por organizaciones defensoras de Derechos Humanos como por el actual Gobierno de Barack Obama. Y que otros responsables políticos, incluida la demócrata Nancy Pelosi, actual presidenta de la Cámara de Representantes, habían sido informadas de esas 'actividades'.

Aun así, el Post parece decidido a rechazar el uso del término tortura. ¿Por qué? Según Kane, por el temor a ser acusado de calumnia y no poder hacer frente a los costes de un posible juicio o sentencia, dada la situación económica de la cabecera.


domingo, 10 de mayo de 2009

Periodismo: ayer, hoy y siempre

Da gusto, mucho gusto leer El País los domingos. Sobre todo cuando te dedicas a esto del periodismo. Primero, por los artículos de Milagros Pérez Oliva –hoy nos habla del tratamiento informativo del brote de gripe H1N1–, defensora del lector del diario. Y también por los habituales reportajes sobre el propio oficio.


En el de este fin de semana, titulado "El momento crucial", el periodista británico John Carlin ha contactado con numerosas voces expertas para hablar de los retos a los que se enfrenta el periodismo en un futuro extremadamente incierto.

Los golpes asestados por la actual crisis económica y, sobre todo, por la revolución digital, han puesto las redacciones patas arriba. Nadie sabe qué ocurrirá en un cortísimo plazo y nadie se aventura a ofrecer grandes soluciones.

Hay, eso sí, una clara división de opiniones y que Carlin resume en tres grupos.
[...] En líneas generales hay tres corrientes de opinión: los blogueros (por así llamarlos), convencidos de que el periódico como lo hemos conocido durante 200 años y el ancien régime del periodismo empresarial están condenados a la extinción; los viejos rockeros, defensores del antiguo orden, que creen que tras una época de inevitables ajustes y transformación, los grandes buques insignia no sólo sobrevivirán, sino que emergerán fortalecidos; y los de mentes abiertas (o confusas) que observan el espectáculo con honesta perplejidad y, al estilo Dickens, no saben muy bien qué conclusiones sacar. [...]
Los primeros, según el texto, están convencidos de que el modelo de periodismo que conocíamos no se salvará y ningún otro lo sustituirá. Entre los demás, los 'viejos rockeros' y los de mentes abiertas y confusas, hay de todo. Desde los más conservadores, que apuestan por el actual modelo, que combina la edición impresa con la online, hasta los moderados, que creen que la web será el producto standard y sólo unos pocos seguirán adquiriendo la versión en papel.

Todos ellos andan estrujando los sesos para dar con un nuevo modelo de negocio y de periodismo. Con un objetivo muy claro: aprovechar la reducción de gastos que ofrece la Red y, al tiempo, obtener los mismos beneficios que hasta ahora reportaba el papel.
[...] Spencer Reiss, que abandonó Newsweek a mitad de los noventa para incorporarse a la primera gran revista de la ciberépoca, Wired, lo explica con la claridad revolucionaria que define al bando bloguero. "El plan A es publicar un diario por el método tradicional, por ejemplo en Madrid, lo cual implica cortar árboles en Escandinavia, procesar la madera para convertirla en papel, transportar el papel en barco a un puerto y después en camión a la capital. Ahí tienes un caro inmueble en el que trabaja tu extensa y costosa redacción y operan tus máquinas de impresión, con sus costosos operarios. Y todavía te queda la fase final de transportar el producto impreso a los extensos y dispersos punto de venta. El plan B es un tipo con un ordenador que aprieta unas teclas y envía el mismo producto a las pantallas de un número ilimitado de consumidores. ¿Quién gana?". [...]
Internet es, evidentemente, más barato. Pero no tan rentable.
[...] Y, como señala Phil Bennett, el ex de The Washington Post, tiene consecuencias injustas. Porque una vez hecha la gigantesca inversión, el producto final -por ejemplo, una noticia escrita por un corresponsal en Bagdad- aparece al instante y gratis en uno de los innumerables portales de Internet. "Es como construir un coche, que te lo roben y que después los asientos o las ruedas o las bujías aparezcan en los escaparates de The Huffington Post o en Google, que a su vez hacen negocio con ellas vendiendo publicidad. Sólo que en este caso el robo es perfectamente legal, claro". Rupert Murdoch dijo lo mismo, de manera más tajante, hace unos días: "¿Debemos permitir a Google robar todos nuestros derechos de autor? Gracias, pero no". El empleado favorito de Murdoch, el director de The Wall Street Journal, Robert Thomson, se ha hecho eco de su jefe al denunciar a ciertos sitios de la red como "parásitos".

Los otros grandes beneficiados del contenido periodístico de alto calibre en Internet son las empresas telefónicas que venden el acceso a la red. Mientras tanto, los que han invertido dinero en el producto lo acaban perdiendo. [...]

[...] El problema, y lo que nos devuelve a la gran pregunta de cómo seguir ganando dinero con el periodismo, es que hasta ahora se ha demostrado que la publicidad digital no se aproxima ni de cerca a la rentabilidad de la publicidad en papel. Según un estudio del reputado centro de investigación Pew, con base en Washington, pasar a producir un diario exclusivamente en la web significa perder un 90% de ingresos. [...]
En lo que todos están de acuerdo es en la supervivencia de la figura del periodista. Salvo los blogueros más radicales, que confían más en aquello que dieron en llamar periodismo ciudadano y en redes del estilo Facebook.
[...] El gran consuelo del periodista, o del que aspira a serlo, es que lo que él hace no es una moda fugaz. Ha existido y ha estado en ininterrumpida demanda desde mucho antes de la aparición de Internet; mucho antes de la primera imprenta; mucho antes, incluso, que la invención de la rueda. Hace 30.000 años había un grupo familiar o tribal que se sentaba alrededor de un fuego en una cueva. Y ese grupo tenía necesidad de oír las noticias del día o de la semana o del mes. No tenían fotógrafos, pero sí especialistas que cumplían el mismo papel: los que dibujaban la caza del mamut en la pared. No tenían periodistas, escritores como los de hoy, pero sí contadores de historias, gente con un don o una pasión por observar las cosas y relatarlas de manera convincente y entretenida. Y la familia o la tribu se sentaba alrededor del fuego y escuchaba con interés, pavor, risa o una mezcla de las tres cosas cómo el contador de historias narraba la caza del mamut de esa mañana, cuándo y dónde y cómo ocurrió, qué peligro tuvo la acción, qué emociones sintieron en el momento que entendieron que el animal era el que iba a morir, y no ellos.

En vez de la caza del mamut hoy tenemos fútbol, política, guerras, crisis económicas, arte, vidas de famosos. Hasta que los circuitos interiores del sistema cerebral humano cambien de manera radical, existirá un mercado para los que lo cuentan. [...]

[...] Existe una diferencia entre escribir y teclear. En el Senado de Estados Unidos lo preguntaba esta misma semana John Kerry, el candidato presidencial del Partido Demócrata en 2004: ¿serán los periodistas ciudadanos, los blogueros y otros capaces de producir periodismo de alta calidad? La respuesta, según Kerry, es evidentemente que no. Los que poseen más conocimiento profesional, los que escriben con más gracia o elegancia, los que poseen más conocimiento, los que dedican más entusiasmo a su trabajo, los rigurosos, los que arriesgan más, los que salen a la calle a informarse: ellos, como en cualquier otra rama de la vida, triunfarán. [...]
No sabremos si seguiremos leyendo la información en papel o lo haremos sólo en la web, o en ebooks o en cualquier otro soporte que pueda aparecer en el futuro. Pero debemos confiar en que esa información seguirá siendo recogida, tratada y suministrada por profesionales.

sábado, 9 de mayo de 2009

Disculpen las molestias

Como os habréis fijado, he cambiado el sistema de publicación de comentarios para incluir la posibilidad de hacer trackbacks. Podría haber dejado el sistema de comentarios de Blogger e incluir únicamente los trackbacks de Haloscan, pero he preferido unificarlo todo. El problema: los comentarios que habéis dejado hasta ahora han desaparecido. Desde aquí os pido mil disculpas y espero que sea el último cambio en este sentido. Gracias.

viernes, 8 de mayo de 2009

Gripe H1N1: tratamiento informativo

En el blog Pensamiento y Sociedad estamos inmersos en un debate sobre la calidad de la cobertura informativa del reciente brote de gripe H1N1.


Estas son algunas de las cosas que se han dicho hasta el momento:
"No se está diciendo que mientras la gripe porcina no ha matado a 100 personas (de forma confirmada), la gripe normal ha matado en esta semana a casi 800 sólo en EEUU" [Rafa Peñalver].
"Muy cierto... o que la gripe normal mata 40000 per/año en la Unión Europea" [Álex Carreras].
"La crítica que yo haría en este caso es: los titulares han hablado toda la semana de la gripe de forma alarmante, mientras que para leer cosas menos alarmistas sobre la gripe común y eso, hay que irse a la "letra pequeña" y al cuerpo de las noticias. El "cuarto poder" tiene que recibir críticas para hacer mejor su trabajo, como cualquiera de los otros tres (ojo, y como cualquier profesión, creo yo). En este caso, gracias a las críticas, los medios están moderando el tono y poniendo las cosas en contexto" [Álex Carreras].
"Está claro que la cobertura está siendo adecuada, siempre que se lea la noticia entera. Como tú sabes mucha gente se queda sólo en el titular (no hay más que ver los titulares que salen en los "top 10" de los periódicos digitales: fútbol, fórmula1 y titulares relacionados con el sexo o dobles sentidos) y, aunque no dudo que es una cosa que se discute mucho en la redacción, también me reconocerás que muchos periódicos, incluidos los de primera línea buscan ese titular tan morboso adrede. La línea entre el titular que resalte y resuma en parte lo que se va a hablar y lo sensacionalista y exagerado no está clara y se juega mucho con ello" [Rafa Peñalver]. 
"Recordad, ningún periodista tiene la intención de sembrar el pánico. Y recordad también que además de informar (todo lo mejor que se pueda), vendemos información. Nos guste o no" [Moncho Veloso].
"Lo que quiero decir con todo esto es que es más fácil y cómodo generalizar una crítica a través de una única información leída que hacer un seguimiento diario de la cobertura de un tema y decir, coño, qué bien lo están haciendo (o qué mal, claro). Lo segundo es lo justo; lo primero, para mí, es una falacia" [Moncho Veloso].

jueves, 7 de mayo de 2009

Kindle DX: más pantalla para leer

Amazon ha actualizado su 'ebook' Kindle aumentando su tamaño: ahora se llama Kindle DX y su pantalla es dos veces y media más grande.


Además de alcanzar acuerdos con editoriales, institutos y universidades para empezar a extender su uso, Amazon desarrollará un programa piloto junto a tres periódicos norteamericanos –The New York Times, The Washington Post y The Boston Globe– con el mismo fin. Estas cabeceras ofrecerán un descuento sobre el precio final del 'gadget' a cambio de una suscripción, sólo valida para aquellas personas que vivan en lugares adonde estos diarios no lleguen, según relata el propio The New York Times.

¿Estáis preparados para leer en pantalla? Futuro incierto de verdad para lo impreso.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Cuando el gremio te da la espalda

"Si un periodista tiene una pista debe seguirla; si al seguirla corre algún peligro, debe abandonarla, pues no es un policía", escuché en una ocasión en una de las aulas de la Facultad de Ciencias de la Información de la madrileña Universidad Complutense. Hablábamos de periodismo de investigación.


Como recoge Luis Díaz Güell en su tesis doctoral 'Periodismo y periodistas de investigación en España, 1975-2000: contribución al cambio político, jurídico, económico y social' (2003), fueron muchos los escándalos que afectaban a estructuras básicas del Estado destapados por la prensa española.

El conocimiento de los casos GAL, Filesa, los 'papeles del Cesid' y los 'fondos reservados', de las irregularidades financieras de Mario Conde, Jesús Gil o Luis Roldán y las llevadas a cabo en seno del Banco de España, o los delitos cometidos por cuerpos de seguridad del Estado, partidos políticos y hasta Gobiernos ha sido posible gracias al quehacer de los llamados periodistas investigadores. Formaban parte de Cambio 16, Época, Diario 16, El Mundo, El Periódico de Catalunya, La Vanguardia, El País, Interviú, ABC, Tiempo o Tribuna, entre otros.

Es cierto, como indica Díaz Güell, que "casi siempre el medio que levanta la noticia es el que más interés tiene en seguirla hasta que la considera agotada, porque entiende que los poderes correspondientes han tomado las medidas oportunas para depurar el sistema". Pero el gran logro de elevar al máximo la definición del periodismo como azote y supervisor del poder, de poner en jaque al propio Estado, debería ser motivo de satisfacción no sólo para los periodistas protagonistas, sino también para la competencia.

Hubo un tiempo en que así era. En 1991 la Cadena Ser filtró una conversación telefónica privada entre los líderes socialistas Txiqui Benegas y Fernando Múgica y el periodista y empresario Germán Álvarez Blanco en la que se ponía en duda a Felipe González. Diario 16, ABC y El Mundo, con Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos ya por sus páginas, aplaudieron y defendieron el 'pinchazo' telefónico por el interés público de lo escuchado y anteponían la libertad de expresión a cualquier otra cosa.

Hoy, denuncia Cecilia Guzmán en elplural.com, la cosa es bien distinta. "Pedro J. calificó de 'éxito periodístico' hace 18 años lo que ahora le parece penalmente perseguible", dice la periodista en referencia al hecho de que el director de El Mundo critique firmemente la filtración de datos del sumario de la investigación abierta por el juez Baltasar Garzón en torno al caso Gürtel. Y también cita a FJL como otro de los que donde dijeron digo dicen Diego.

El periodista investigador se encuentra a menudo, o casi siempre, con trabas. La primera, la Ley. A menudo, o casi siempre, ha de saltársela, actuando de buena fe y con la verdad como meta última, siempre que el asunto sea, como en los casos visto, realmente transcendente. El problema es que también se encuentra, en no pocas ocasiones, con la falta de apoyo de los que deberían ser sus orgullosos compañeros y competidores.

* (Prefiero no citar las palabras de Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos en este blog porque no he encontrado los artículos originales; de todas formas, podéis leerlas en el propio artículo de Cecilia Guzmán).