miércoles, 20 de mayo de 2009

¿Cuánto vale un periodista?

Muy, muy poco. O eso piensa Robert G. Picard, economista dedicado al estudio de la industria de los medios de comunicación. En un breve ensayo publicado este martes 19 de mayo en The Christian Science Monitor, Picard explica "por qué un periodista merece cobrar poco".

"Actualmente, los periodistas merecen cobrar poco. Lo salarios son una compensación por la creación de valor. Y los periodistas no están creando mucho valor hoy en día. Hasta que entiendan esto, ni el blogging, ni el twittering ni los micropagos van a resolver sus fallidos modelos de negocio".
Para Picard hubo un tiempo en que la importancia de la información periodística descansaba en su valor funcional (dar a conocer información e ideas) y emocional (hacer que el lector se sienta parte de una comunidad, que se identifique con ciertas posiciones, que se reafirme, que tenga una sensación de seguridad y que incluso tenga la posibilidad de expresar sus propias ideas). Hoy, según Picard, eso carece de valor dada la abundancia de información circulando por el mundo.

Su solución pasa por mejorar la forma de transmisión del conocimiento. ¿Cómo? Recurriendo a tres históricas destrezas del profesional de la información: acceder a las fuentes a las que los ciudadanos no tienen acceso, una mejor selección de los contenidos y una presentación efectiva de los mismos. ¿Por qué? Porque la revolución tecnológica ha permitido que cualquier persona pueda hacer esas 'mismas' tareas. Y, más aún, ofrecerlas de forma gratuita al resto.

En definitiva, calidad frente a cantidad, algo de lo que hemos hablando últimamente en el blog de Rafael Díaz Arias. Como bien indica Rafael, la información online sigue procediendo en su inmensa mayoría de las principales agencias, periódicos, radios y televisiones. Los medios digitales únicamente se dedican a reproducirla tal cual. ¿Cómo es posible que, a estas alturas, estos no sean capaces de producir contenidos propios y de calidad recurriendo a esos tres pilares básicos de Picard?

Los medios digitales siguen siendo, en este sentido, versiones online de los periódicos impresos y las radios y televisiones convencionales. Han ido incluyendo las últimas herramientas de la Red, sí, pero continúa imponiéndose la inmediatez y la necesidad de contarlo todo y más. Nadie quiere ser el último y nadie quiere dejarse algo en el tintero. Los lectores, las audiencias así lo quieren. ¿Seremos capaces de cambiar, antes que el modelo o tratamiento informativo, estos hábitos de consumo?


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