viernes, 6 de noviembre de 2009

Madrid, ¡qué pena!

Madrid es para los automovilistas, que son los amos de la ciudad. Han adquirido un estatus al que nos hemos acostumbrado y que ya ni siquiera discutimos. Por encima de usuarios de transporte público, biciclistas o peatones están ellos con sus autos locos.

Entre las seis y las ocho de la tarde de cualquier día de la semana, en esa maldita hora punta, coger un autobús a la salida del trabajo para regresar al hogar es, casi siempre, una pesadilla. Esos conductores individualistas atascan de tal manera las calles y avenidas que ni el carril bus, violado por sistema por estos, es una opción para los autocares. Mucho menos aumentar el ancho de las vías; es como si cada vez que se construye un nuevo carril aumentase también, de forma proporcional, el parque automovilístico.


¿La bicicleta? Su uso ha quedado reservado para auténticos aventureros. El asfalto se ha llenado de pilotos groseros que hacen la vida imposible al ciclista. Intentan adelantarle en los callejones más estrechos, poniéndosele a la par, o le atemorizan desde atrás con amenazantes acelerones. Especialmente los taxistas. "Para algo tienen el Retiro, ¡qué necesidad de molestar a los demás", me ha llegado a decir un profesional de este servicio.

Hasta los peatones lo tienen realmente complicado en esta urbe de coches y más coches. Una vez el semáforo se pone en rojo para el automovilista, todavía pasarán dos o tres vehículos más. Casi siempre ante la permisividad total de los agentes de movilidad.

Como el león en la selva, el coche es el auténtico rey de esta jungla madrileña. Y no parece tener solución. Han ganado, definitivamente, esta guerra. Yo ya me he resignado. En cuanto pueda, me compraré un pequeño utilitario y me sumaré a la masa. Pero me seguirá dando pena no poder viajar tranquilamente en el bus de una punta a otra de la ciudad o disfrutar de mi bicicleta sin peligro.

*** Fotografía de javiekitela***

2 comentarios:

Rama dijo...

Que razón llevas.

Respecto al tema bici, en Zaragoza hasta hace nada se oían comentarios como "no hay cultura de bici" o "con el cierzo no hay quien se monte". A partir de la Expo (anda si la cosa no iba del agua...) y la instalación del sistema público BiZi, se ven cada vez más ciclistas x la calle. Aún queda mucho por hacer: falta de carriles, estaciones y límite muy reducido de usuarios.

Por cierto... hoy me han dado una clase sobre software para análisis de transcripciones entrevistas y otros datos cualitativos, muy interesante xo poco útil para mi carrera.

Espero q te haya llegado la foto de Martin.

Moncho Veloso dijo...

En todas las ciudades en las que se ha puesto en marcha estos servicios de préstamos de bibicletas están funcionando realmente bien. Ganas no faltan.

Un abrazo.

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