miércoles, 23 de diciembre de 2009

Obsesionados con el clic

Escribía el pasado domingo Milagros Pérez Oliva, Defensora del Lector de El País, sobre los comentarios muy poco edificantes que los usuarios aportan a las noticias de la versión online del diario. Y, en último término, sobre la necesidad de restringir el anonimato de los usuarios. "Hasta ahora se ha primado más la participación que el rigor", dice. Sí, se busca que la cifra de comentarios sea lo más alta posible. Mejor 500 agresivos o burdos que 100 constructivos, por ejemplo. ¿Por qué? Porque se cree que los primeros mueven más, que traen más visitas, más clics.

Con la excusa de los clics no sólo se permiten los comentarios más vulgares, sino que también la información pierde calidad. La fórmula del titular atractivo que enganche al lector ha derivado en muchas ocasiones en titulares vulgares –a veces engañosos– que promuevan el maldito clic.

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