sábado, 12 de junio de 2010

El periodismo de las cosas pequeñas

Poco se puede decir de este manual de estilo salvo que es sincero. Aunque llevado al extremo, vale para recoger lo que debería ser el periodismo: apuesta por las historias de lo cotidiano, por aquellas que sólo se encuentran en la calle y que hoy no tienen cabida en los medios de comunicación "serios". Defiende la verdad por encima de todo y en todos los géneros. Habla de cinco: del cuento sin ficción (imprescindible hacer clic), de la fotonoticia y del reportaje gráfico, del poema informativo y de la microficción periodística o breve. Sólo en este último se permite la literatura y, aun así, se obliga al escritor de breves a seguir reglas 100% periodísticas.

Sólo os puedo decir que lo leáis. Yo me limitaré a recoger algunos párrafos.

Tenga presente esta frase: “quien sabe hacer un breve, puede hacer todo lo demás”. Deje lo demás para otro día.
Tenga clara una historia, no un tema. Y resúmala en el título. Si escribe “Hombre olvida dirección de su casa”, ya la tiene. Si escribe “Pérdida momentánea de la memoria”, está lejos.
¿Cómo? Saliendo de la casa o la oficina a tiempo, antes de comenzar a creer que todo está escrito, o que ya hay quien cuente el mundo. Dejándose atraer por la afinidad con lo sencillo, aunque se trate de la rutina de una hormiga por el centro de la ciudad, de un corazón partido en seis pedazos o de las peripecias de un diente de leche. Todo tema, investigado con paciencia, ojos bien abiertos y atando cabos, conduce a una buena historia. Y viceversa.
¿Dónde? Para comenzar, no en la llegada: no en Internet, no en los periódicos, no en las revistas, no en televisión... Sino de pie, con los zapatos en movimiento, no importa si te conducen al basurero o a una librería de segunda.
Las historias son buses: siempre pasan, pero el que te deja, te deja. 
Cite al menos una fuente, un testigo. Ojalá dos. Use entrecomillados, que sirven para escuchar la voz de alguien. Que suenen reales. Y que sean breves.
Pensá que se trata una historia que se le cuenta a un niño atento. 
No olvide entregar detalles: qué edad tiene el personaje, a qué se dedica, ¿tiene familia?, ¿antecedentes penales?, ¿tartamudea? ¿los “hechos” sucedieron en la mañana o en la noche? Los detalles fabrican la verdad.
[...] Rinde homenaje a la vida cotidiana, no a las rarezas. No se desgaste tratando de hacer reír. Nuestras noticias cuentan las cosas más simples, pero con tono periodístico seco: así llega el efecto cómico, por sutil que sea. [...] “De lo inverosímil ya se encargará la realidad”.
Esté atento. En cualquier silla, esquina o recuerdo, está el germen de un reporte que merece ser enviado.
Todo esto es parte del manual de estilo de la Agencia Pinocho –que he encontrado de casualidad, trasteando en Android Market–. No es El Mundo Today. Basta esta frase extraída de esa guía periodística para establecer la diferencia:
A-Pin rinde homenaje a la vida cotidiana, no a las rarezas. No se desgaste tratando de hacer reír. Nuestras noticias cuentan las cosas más simples, pero con tono periodístico seco: así llega el efecto cómico, por sutil que sea. Esa es la ficción que buscamos. Lo nuestro son las “mentiras tranquilas”. “De lo inverosímil ya se encargará la realidad”.
Quizá por eso me parece más auténtica, más sincera. A muchos les resultará otra broma más; yo creo que guarda una buena enseñanza.

0 comentarios:

Publicar un comentario