miércoles, 28 de julio de 2010

¿Cómo contamos la crisis?

A las diez y media de la noche, en los andenes de la estación de metro de Avenida de América, una mujer grita: "¡Que estoy en el paro y me arruinas!", mientras zarandea al joven ladronzuelo que le acaba de robar el bolso, la cartera o vete tú a saber qué, porque yo acabo de bajar de esa atalaya que es la redacción —todavía estoy pensando en activos financieros, riesgo soberano y test de estrés— y no me he enterado.

La escena es un fotograma de la verdadera crisis, la recesión de la economía real. A la víctima del pequeño hurto, el robo le duele hoy más que ayer;  al ratero, el apretón de cinturón de las clases medias le ha puesto a "trabajar" de sol a sol, a plena luz del día, a la vista de todos y con menos disimulo.

Cada día se ve a más chorizos por Avenida de América, pero también por la Gran Vía o la Puerta del Sol. Lo retrataba muy bien el periodista Jesús Duva en dos artículos publicados hace poco más de un año en El País. Un exquisito retrato del corazón de la jungla urbana, donde Nadia es la reina de los niños rateros.

domingo, 25 de julio de 2010

Los grandes medios "esconden" el euríbor


Es una tarea casi imposible: encontrar la evolución diaria del euríbor en los principales diarios nacionales. Ni con un clic ni con dos es posible llegar hasta ese dato, que no aparece ni en la home ni en las portadillas económicas de ABC, El Mundo ni El País.

En el mejor de los casos –El Mundo–, hay que buscarlo dentro de la sección de economía, buscando y desplegando la pestaña "tipos" en la tabla interactiva con cifras de bolsas, divisas y tipos. En ABC, la operación requiere más esfuerzo: en una tabla similar a la del diario de Pedro J. Ramírez, hay que pinchar en "Más información"; de ahí, el diario te redirige al portal finanzas.com y vuelta a empezar. El caso de El País es parecido al de ABC, pero la cabecera del Grupo Prisa te lleva hasta el económico Cinco Días.

Me levanta la liebre un amigo al que le preocupa la evolución de este tipo, pues ha de revisar su hipoteca en las próximas fechas. Se queja de que los digitales sí dan, a golpe de vista, el estado del euro, del dólar o del Ibex 35. De que estos valores motivan más informaciones que el euríbor. Dice, son valores a tener en cuenta, pero no tanto como el euríbor, que afecta, y mucho, a casi todos los hogares. Por eso no entiende que los medios "escondan" de esta manera un dato en el que nos dejamos tanto.

¿Y vosotros? ¿Dónde lo consultáis?

lunes, 19 de julio de 2010

Bendito oficio

Cárdenas reparte su revista en la localidad de Honda (Colombia) / TVE

En aquellas latitudes –hacia el Sur– donde la democracia es una mentira, un juguete roto o un sueño por cumplir, todavía es posible encontrar periodistas comprometidos sólo con una cosa: la verdad. Es el caso de Pedro Cárdenas, un periodista colombiano que por ser fiel a ese contrato social puso en juego su vida y la de su familia. Y también la economía de su casa. Desde su hogar, y junto a su mujer y sus dos hijos, editaba Voces del Tolima, una revista artesanal que desenmascaró a los personajes más corruptos y poderosos de su país. Los costes de producción salían del bolsillo de Pedro y no cobraba un duro por ella. Rechazó cualquier tipo de publicidad en sus hojas y la distribuía de forma gratuita entre los ciudadanos. A cambio, la familia Cárdenas sufrió amenazas y secuestros. Pedro nunca temió a sus "rivales"; sólo le aterraba que un día llegase a tener miedo. Y decía que su final estaba en las manos de aquellos que le habían puesto en la diana.

La historia de esta suerte de periodista en extinción la trae la gente de En Portada (TVE) a través del reportaje Maldito oficio.

Pedro murió poco antes de la emisión de "su" reportaje; no a causa de las balas de quienes querían acallar su voz sino de un infarto cerebral. Luis Pérez, corresponsal de la cadena pública en Colombia, le hizo este precioso homenaje: Adiós, Pedrito, adiós.

Quizá algún día volvamos a ver también por estos lares a esos periodistas, como describía Malén Aznárez en El País el 14 de abril de 2009, "críticos con el poder, ya fuera político, económico, religioso o cultural. Y críticos también –lo que no significa desleales– con las empresas para las que trabajan".