lunes, 19 de julio de 2010

Bendito oficio

Cárdenas reparte su revista en la localidad de Honda (Colombia) / TVE

En aquellas latitudes –hacia el Sur– donde la democracia es una mentira, un juguete roto o un sueño por cumplir, todavía es posible encontrar periodistas comprometidos sólo con una cosa: la verdad. Es el caso de Pedro Cárdenas, un periodista colombiano que por ser fiel a ese contrato social puso en juego su vida y la de su familia. Y también la economía de su casa. Desde su hogar, y junto a su mujer y sus dos hijos, editaba Voces del Tolima, una revista artesanal que desenmascaró a los personajes más corruptos y poderosos de su país. Los costes de producción salían del bolsillo de Pedro y no cobraba un duro por ella. Rechazó cualquier tipo de publicidad en sus hojas y la distribuía de forma gratuita entre los ciudadanos. A cambio, la familia Cárdenas sufrió amenazas y secuestros. Pedro nunca temió a sus "rivales"; sólo le aterraba que un día llegase a tener miedo. Y decía que su final estaba en las manos de aquellos que le habían puesto en la diana.

La historia de esta suerte de periodista en extinción la trae la gente de En Portada (TVE) a través del reportaje Maldito oficio.

Pedro murió poco antes de la emisión de "su" reportaje; no a causa de las balas de quienes querían acallar su voz sino de un infarto cerebral. Luis Pérez, corresponsal de la cadena pública en Colombia, le hizo este precioso homenaje: Adiós, Pedrito, adiós.

Quizá algún día volvamos a ver también por estos lares a esos periodistas, como describía Malén Aznárez en El País el 14 de abril de 2009, "críticos con el poder, ya fuera político, económico, religioso o cultural. Y críticos también –lo que no significa desleales– con las empresas para las que trabajan".

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